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Engrudo de
almidón de maíz:
Está formado a partir de almidón, principal reserva en glúcidos
del mundo vegetal.
Se utiliza desde hace milenios en el Japón. La permanencia de sus
cualidades, su excelente conservación una vez seco, su perfecta
reversibilidad con agua, su poder adhesivo (incluso muy diluido) han hecho
que sea adoptado en la mayoría de los talleres de restauración.
Engrudo
de almidón de arroz:
Está formado a base de almidón de arroz.
Ofrece una gran fluidez y una blancura superior al de almidón de
maíz.
Receta
para preparar engrudo:
- Una parte de almidón
por cuatro de agua.
- Diluir el almidón
en la mitad del agua y añadir luego el resto.
- Calentar la mezcla
a una temperatura siempre inferior a los 100ºC sin dejar de remover
siempre en el mismo sentido, evitando la formación de grumos.
- La mezcla debe
pasar de un color lechoso a traslucido, la densidad dependerá
del uso para el que vaya a ser empleado.
- Una vez finalizado
es conveniente filtrarlo con un colador.
- Es preferible
dejarlo espeso y posteriormente añadir agua si fuera necesario.
- Su conservación
es de alrededor de una semana, si lo mantenemos en frigorífico
conseguiremos el doble de tiempo.
Aplicación
en papeles:
Recubrimientos, pegado de desgarraduras y de refuerzos, guardas, papeles
de tiro, etc.
Aplicación
en pieles:
En pieles serradas nos permite su ablandamiento para poder trabajar los
nervios y puntas sin ninguna dificultad, no deja manchas y su limpieza
es casi innesaria.
Sus
cualidades principales son:
facilidad de uso, secado lento, muy limpio y barato.
Consejo:
Para conservarlo cubrir con una capa de agua para evitar que se reseque,
también podemos añadir a la mezcla un poco de alumbre (sulfato
alumínico potásico) como conservante.
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